Los espacios urbanos de la miseria en algunas novelas del siglo XIX: una estética de la verdad

Yvan Lissorgues

Resumen

En la estela de L’Assommoir (1877) y a partir de La desheredada (1881), por primera vez en España, acceden a la representación literaria los espacios urbanos del bajo pueblo: los barrios de la miseria del Sur de Madrid (en La desheredada, Fortunata y Jacinta, Nazarín, Misericordia, La Busca, Mala Hierba,…), los espacios del «proletariado» urbano de Marineda (La Tribuna) o de Vetusta (La Regenta). Además del precioso valor documental de estas representaciones de unas realidades hasta entonces ocultadas o idealizadas, se impone, según una ética totalizadora, una estética de la verdad que es una superación de la teoría de los niveles estilísticos que ignoraba lo bajo, por feo y por indigno del arte o lo relegaba al campo de lo cómico (comedia) o lo toleraba como contrapunto burlesco de lo grande (épica, tragedia). En España, como en toda Europa, las obras naturalistas de la segunda mitad del siglo XIX, gracias al total ensanchamiento temático y al rigor puesto en la fidelidad de la pintura, rompen definitivamente esa jerarquía de los estilos y muestran que cualquier realidad, como la de los barrios urbanos de la miseria, puede ser objeto de representación artística.

Palabras clave

Espacios urbanos; Miseria; Novela; Naturalismo; Niveles estilísticos; Estética de la verdad; Pérez Galdós, Benito; Alas, Leopoldo; Pardo Bazán, Emilia; Baroja, Pío

Texto completo:

PDF (434,17 kB) Estadísticas


DOI: https://doi.org/10.14198/ALEUA.2012.24.05





Copyright (c) 2015 Anales de la literatura española