Unamuno: la abolición del género novela

Ángel Luis Prieto de Paula

Resumen

A comienzos del siglo XIX, la escritura debe reorganizar el árbol de los géneros literarios. El «Preface» de Wordsworth a Lyrical Ballads (edición de 1800) es una temprana manifestación teórica de este proceso, en torno a un desbordamiento de la subjetividad. De ahí derivan las penetraciones de la narrativa en la poesía, y de la poesía en la narrativa. En el caso de Unamuno, un ejemplo de lo primero es Teresa, libro de poemas con arquitectura propia de una novela; y un ejemplo de lo segundo es Niebla, una novela que impugna su propio género. Entelequia mental y artificio de la inteligencia, el protagonista es alguien cuya misión vital consiste en sentirse ser: un «alma sin vestimenta humana» que refleja el vacío filosófico del que parecen haber huido todas las certezas. El final de este camino es La novela de don Sandalio (1933), cuyo protagonista no es, como otras veces, una proyección del yo autorial, sino un nombre –ajeno a toda orientación teleológica– cuyo hueco existencial es colonizado por el narrador.

Palabras clave

Géneros literarios; Subjetivismo; Novela; Teleología

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DOI: https://doi.org/10.14198/ALEUA.2010.22.03





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